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30 Señales de Cáncer de Páncreas

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30 Señales de Cáncer de Páncreas
30 Señales de Cáncer de Páncreas

Importante saber cuales son las 30 Señales de Cáncer de Páncreas ya que el cáncer en el páncreas es el noveno tipo de cáncer que causa la muerte a las mujeres y el cuarto en términos de ambos sexos.

De acuerdo a investigaciones recientes, la supervivencia mayor a cinco años para un diagnóstico temprano es sólo del 8%, y disminuye hasta el 3% cuando se trata de un diagnóstico en estado avanzado.

Esto se debe principalmente al hecho de que este tipo de cáncer es extremadamente difícil de diagnosticar y normalmente se descubre cuando ya se encuentra en una etapa incurable.

¿Qué es el cáncer de páncreas? Es una enfermedad en la cual las células saludables del páncreas dejan de trabajar como deberían, y comienzan a crecer de una manera incontrolada.

Mientras las células cancerosas comienzan a multiplicarse, forman tumores que pueden comenzar a esparcirse por otras partes del cuerpo. Cuando los tumores pancreáticos obtienen un gran tamaño, comienzan a impactar en la función de otros órganos. Esto puede acarrear problemas digestivos ya que el estómago comienza a producir demasiado ácido. Además de problemas con el hígado y la producción de bilis.

De acuerdo a los expertos de la medicina, existen dos tipos principales de cáncer de páncreas: tumores exocrinos y los tumores endócrinos. Los tumores exocrinos son los más comunes, y comienzan creciendo en los ductos de páncreas. Los tumores endócrinos también son conocidos como “tumores de células islote” y el páncreas puede seguir funcionando a pesar del cáncer. De cualquier forma, sólo el 1% de los pacientes con cáncer pancreáticos tienen esta segunda forma más benigna.

Debido al hecho de que el cáncer de páncreas es tan difícil de diagnosticar, pensamos que es importante proveer de la mayor información posible sobre los signos y síntomas más comunes de esta enfermedad. Recordemos que la llave para mantener un cuerpo sano no sólo es la nutrición y el ejercicio, también asegurarnos de prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos dice día con día. Si experimentas cualquiera de estos síntomas, deberías ir a una revisión con tu médico.

SIGNOS DE POSIBLES SÍNTOMAS DE CÁNCER DE PÁNCREAS

Uno de los signos indicadores de cáncer pancreático es la ictericia, que es la pigmentación amarillenta en los ojos y en la piel. De acuerdo con la Asociación Americana del Cáncer, la mayor parte de los casos de cáncer de páncreas comienzan con signos de ictericia. La ictericia es el resultado del aumento de la bilirrubina (una sustancia producida por el hígado). Usualmente, es excretada por el hígado en la bilis, sin embargo, cuando los conductos biliares se bloquean, ésta se puede acumular en el cuerpo, usualmente debido a cánceres de páncreas que comienzan en la parte superior del mismo. Mientras el cáncer se expande, usualmente se mueve hacia el hígado, lo que desemboca en ictericia.

Otro síntoma muy común del cáncer pancreático es la orina oscura. Esto también es consecuencia del aumento y acumulación de la bilirrubina en el cuerpo. Mientras los niveles de la sangre alcanzan su máximo de esta sustancia, la orina se vuelve de color marrón. Es recomendado que si tienes este síntoma en la orina de manera regular, te realices estudios y una revisión con tu médico a la brevedad.

No es muy agradable hablar del tema, pero las heces grasientas son otro de los síntomas del cáncer pancreático. Esto se debe a los tumores bloqueando los conductos biliares, lo que significa un aumento en las toxinas del cuerpo y una incapacidad para digerir la grasa

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Aparte de volverse grasosas, las heces también pueden adquirir un tono gris debido al cáncer de páncreas. El color gris se atribuye a la bilis y a las enzimas pancreáticas que no pueden llegar al intestino y ayudar a romper las moléculas de grasa. Esto resulta en heces grises y flotantes que normalmente tienen una consistencia muy suave.

Si notas que tu piel comienza a ponerse amarillenta y a picar, es momento para ir a ver al médico. Las investigaciones han mostrado que estos síntomas son indicadores claros de cáncer de páncreas y deben tomarse en serio. Esto, de nuevo, es el resultado del aumento de bilirrubina que se acumula en la piel.

Otro síntoma muy frecuente del cáncer pancreático es el dolor abdominal. Esto se debe al hecho de que cuando el cáncer comienza a crecer en el cuerpo, puede comenzar a presionar otros órganos, incluido el estómago. Esto puede llevar a lo que se siente como un simple dolor estomacal, sin embargo, si permanece muy constante, sugerimos buscar apoyo médico de inmediato.

Cuando el cáncer comienza en la cola del páncreas, puede expandirse a los nervios colindantes, lo cual frecuentemente detona un intenso dolor en la espalda baja. Mientras el cáncer va creciendo, puede llevar a un intenso incremento en la presión de la columna, lo cual detona otros problemas graves.

Debido a las múltiples formas en las cuales el páncreas impacta la función natural diaria del cuerpo, cuando el cáncer se expande, puede hacer que disminuya el apetito e incluso detonar una importante pérdida de peso. Si notas que estás perdiendo peso sin razón aparente, deberías ir de inmediato visitar al médico.

Mientras el cáncer pancreático crece, puede comenzar a presionar el estómago, y en casos extremos, bloquear el acceso estomacal. Esto hace difícil que la comida pase del estómago a los intestinos, lo que resulta en intensas nauseas y vómito. Estos síntomas tienden a aparecer después de ingerir alimentos en casos avanzados.

Si el cáncer en el páncreas comienza a bloquear los conductos biliares en el cuerpo, puede comenzar a acumularse bilis en la vesícula, lo cual hace que comience a crecer. Mientras la vesícula biliar se expande, puede convertirse en una masa dura en el lado derecho inferior de las costillas, lo cual puede sentirse con facilidad en un examen médico de rutina.

El cáncer pancreático también puede agrandar el hígado como consecuencia de la acumulación de bilis y bilirrubina. Algunas veces este agrandamiento es causado por el cáncer esparciéndose en el hígado. La mayoría de los doctores pueden sentir este aumento anormal con un examen físico, por tanto, es uno de los síntomas más fáciles de detectar.

Usualmente, uno de los primeros síntomas de cáncer de páncreas son los coágulos de sangre visibles en la pierna. Técnicamente, se le llama trombosis venosa profunda. Los síntomas del mismo son dolor en la pierna, enrojecimiento, hinchazón y calor en la pierna con el coágulo. En los peores escenarios, el coágulo puede romperse y viajar hasta alguno de los pulmones, lo cual resulta en una embolia pulmonar, Esto puede ser fatal si no se trata de inmediato.

Cuando el cáncer de páncreas crece sin ser detectado, capas de tejido graso desigual pueden comenzar a acumularse bajo la dermis. Esto resulta de la liberación de enzimas del páncreas encargadas de digerir la grasa. Cuando este proceso es interrumpido, la grasa comienza a acumularse de formas anormales.

Este es uno de los síntomas menos frecuentes del cáncer en el páncreas, pero un reducido número de personas que lo padecen pueden desarrollar diabetes. Aunque esto es muy inusual y la mayoría de las veces se trata de los tumores del páncreas afectando el nivel de azúcar en el torrente sanguíneo de una manera que imita la diabetes.

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El cáncer pancreático a veces puede detonar que el cuerpo desarrolle gastrinomas, los cuales son tumores que producen la hormona gastrina, que le envía al estómago una orden para producir más ácido. Gracias a estos gastrinomas, el estómago puede secretar cantidades de ácido muy superiores a las normales y desarrollar úlceras e incluso sangrado interno.

Debido al vasto número de síntomas que un paciente puede desarrollar, puede ser difícil para los doctores determinar cuando se trata de cáncer pancreático o de otro tipo de tumores. Si estás padeciendo un glucagonoma, éste secretará glucagón, mismo que puede incrementar los niveles de azúcar y glucosa en la sangre y mimetizarse con la diabetes. Un síntoma distintivo de este tipo de tumor es la irritación en la lengua y los bordes de la boca, así como una erupción denominada “eritema necrolítico de carácter migratorio”. De acuerdo a la Asociación Americana del Cáncer, la erupción es roja y ampulosa y es la razón principal por la cual un paciente con glucagonoma visita el médico.

Los insulinomas son tumores que producen insulina. El incremento en la insulina puede causar que el cuerpo sufra de efectos asociados con los niveles bajos de azúcar, como confusión, debilidad, aumento cardiaco y sudoración. Tener niveles bajos de azúcar en torrente sanguíneo puede causar serias complicaciones cuando el cuerpo está produciendo insulina de más.

Este tipo de tumores liberan el químico somatostina, que ayuda de manera natural a regular las hormonas. Cuando las hormonas están fuera de control, puedes desarrollar una multitud de síntomas asociados con muchos otros problemas, incluidos nauseas, diarrea, dolor estomacal e ictericia. Pero los síntomas no se presentan hasta estados avanzados. Normalmente, cuando los doctores diagnostican este tipo de tumores, el cáncer ya se ha esparcido a zonas como el hígado.

Los VIPomas secretan péptido vasoactivo abdominal y pueden causar daño al cuerpo y complicaciones como diarrea. Los síntomas son leves al principio pero gradualmente aumentan intensidad y frecuencia mientras el problema crece. Para cuando las personas buscan atención médica, la diarrea es severa y la deshidratación también. Así que si estás experimentando cualquier síntoma similar, deberías buscar atención médica de inmediato. Las personas diagnosticadas con VIPomas también tienen problemas digestivos por los niveles disminuidos de ácidos digestivos.

Secretan polipéptido pancreático, mismo que regula la actividad del páncreas y las secreciones gastrointestinales implicadas en la digestión. Puede sentirse dolor en el vientre bajo así como en el hígado debido a los altos niveles de esta sustancia.

Los tumores carcinoides causan problemas porque crean un exceso de serotonina, la cual es desintegrada por el hígado antes que pueda tomar su camino hacia la sangre y el cuerpo. El hígado hace un trabajo asombroso deshaciéndose del exceso de químicos para prevenir cualquier daño al cuerpo, así que virtualmente no existen síntomas de un tumor carcinoide hasta que éste se ha extendido más allá del páncreas.

Estos son probablemente los tumores más escurridizos del páncreas, ya que no causan ningún desbalance hormonal, lo cual significa que son completamente asintomáticos en sus estadios primarios. La falta de síntomas le permite a estos tumores alcanzar enormes tamaños y les da tiempo de hacer metástasis en el resto del cuerpo.

Cuando los tumores pancreáticos hacen metástasis, puede aparecer una gran variedad de síntomas, dependiendo de la locación a la cual el cáncer se haya expandido. Desafortunadamente, por esta razón, el cáncer de páncreas normalmente se expande, haciéndolo muy difícil de tratar. Comúnmente avanza hacia el hígado, cuando síntomas de falla hepática e ictericia. Pero también puede llegar a órganos superiores como los pulmones y el cerebro.

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Si un paciente exhibe signos y síntomas de cáncer de páncreas, existen múltiples pruebas que un doctor puede administrar para intentar descubrir las posibles causas. En primer lugar, un examen físico y una revisión del historial médico. Dependiendo de los hallazgos, el doctor podría elegir entre un ultrasonido, un escaneo o incluso una biopsia o cirugía exploratoria. Estas pruebas también se utilizan para revisar que el tratamiento esté funcionando y si el cáncer se está expandiendo.

Si tu doctor encuentra materia cancerosa, probablemente use una prueba llamada gammagrafía del receptor de somatostatina (SRS) para determinar en dónde se localizan las células cancerosas. Ésta prueba no funciona para todos los tipos de tumores que enlistamos antes, pero puede ayudar con algunos. El proceso comienza con un químico llamado octreotida, que está ligado con un material radioactivo y se inyecta en la sangre. Un par de horas después los doctores usan una cámara especial que les da un detallado de las áreas con el problema, y les ayuda a determinar el mejor tratamiento.

Debido a la conexión que existe entre el cáncer de páncreas y los problemas de hígado, un test de sangre puede hacerse para determinar el nivel de compromiso de la función hepática, así como para obtener un conteo de glóbulos blancos. Estos resultados pueden usarse para determinar la causa exacta de la falla hepática. Las pruebas de sangre también pueden ser de ayuda determinando qué tipo de tumores están creciendo.

La mayoría de las veces, una biopsia es necesaria para averiguar con qué tipo de tumores estamos lidiando y en qué estado se encuentra el cáncer. Esto involucra la realización de un procedimiento ambulatorio en el cual una pequeña muestra del tumor se extrae. La muestra se revisa bajo un microscopio y después se clasifica. Esta es la única manera de estar 100% seguros del tipo de tumor. Aunque en algunos casos, hay suficiente evidencia como para saltarse este paso.

Como con cualquier otro tipo de cáncer, el pancreático puede clasificarse en diferentes estadios dependiendo de su nivel de desarrollo. La Asociación Americana del Cáncer clasifica el estadio del cáncer de acuerdo a tres factores: el tamaño, si está cerca de algún nódulo linfático, y qué tan rápido crece y se esparce. Mientras más alto sea el número en cada categoría, más avanzado está el cáncer.

No todos los cánceres pancreáticos son iguales. Existe una diferencia real dependiendo de la ubicación del cáncer en el páncreas. Si el cáncer aparece en la parte superior del mismo, causará síntomas como la ictericia, nauseas, vómito, pérdida de peso y dolor de espalda. El cáncer que está localizado en el cuerpo del páncreas normalmente causa dolor abdominal.

Aunque la causa exacta del cáncer de páncreas permanece desconocida, existen algunos factores de riesgo que se ha determinado que incrementan las posibilidades de desarrollar la enfermedad, como mutaciones genéticas hereditarias. Un test genético puede ayudar a determinar si estás en un riesgo alto de padecer cáncer de páncreas por una mutación hereditaria o adquirida. Las mutaciones adquiridas pueden ser consecuencia de exposición a químicos radioactivos, tabaco, obesidad y abuso del alcohol.

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