La causa específica de la uveítis a menudo se desconoce. Sin embargo, en algunos casos puede estar asociada con otra disfunción o infección en el cuerpo.

La uveítis puede estar asociada con:

Un virus, como el herpes zóster, las paperas o el herpes simple;

Dolencia inflamatorias sistémicas;

Una lesión en el ojo;

En raras ocasiones, un hongo, como el de una histoplasmosis, o un parásito, como el de una toxoplasmosis.

Estudios científicos han demostrado que el tabaco aumenta la probabilidad de desarrollar uveítis.

La uveítis se puede desarrollar súbitamente, bien sea con un enrojecimiento y dolor de los ojos, o con visión borrosa indolora. Además del ojo rojo y dolor de los ojos, otros síntomas de la uveítis pueden incluir sensibilidad a la luz, visión borrosa, disminución de la visión y manchas flotantes. Puede haber también un área blancuzca (flamada hipopión), oscureciendo la parte inferior del iris.

Un caso simple de «ojo rojo,» puede ser en sí un problema serio como la uveítis. Si el ojo duele y se pone rojo, debe ser examinado y tratado por un oftalmólogo (Doctor de los Ojos).

Un examen cuidadoso del ojo hecho por un oftalmólogo es muy importante cuando se presentan síntomas. Una inflamación dentro del ojo puede afectar la visión permanentemente, o incluso llevar a la ceguera si no es tratada.

Su oftalmólogo examinará la parte interna del ojo. Le puede ordenar pruebas de sangre, de la piel o rayos X para ayudar en el diagnóstico.

Ya que la uveítis puede estar asociada con otras disfunciónes del cuerpo, su oftalmólogo querrá saber sobre su bienestar en general. Su oftalmólogo puede requerir hacer una consulta con su médico de atención primaria u otros especialistas médicos. Sin embargo, en aproximadamente un 40 a 60 por ciento de los casos, no se puede identificar una disfunción asociada.

La uveítis es una condición grave que puede dejar cicatrices en el ojo, y debe ser tratada tan pronto como sea posible. Gotas para los ojos, especialmente con corticoides y dilatadores de la pupila, pueden reducir la inflamación y el dolor. Cuando existe una inflamación más severa, pueden ser necesarios medicamentos orales o inyecciones.

La uveítis puede conducir al desarrollo de otras disfunciónes si no es tratada, incluyendo:

Glaucoma (aumento en la presión del ojo);

Catarata (opacidad del lente natural del ojo);

Neovascularización (crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales)

Daños en la retina, incluyendo desprendimiento de retina, daño al nervio óptico, o en ambos.

Estas complicaciones pueden requerir un tratamiento con gotas para los ojos, cirugía convencional o cirugía con láser. Si usted tiene un «ojo rojo» que no se normaliza rápidamente, póngase en contacto con su oftalmólogo.

TRATAMIENTOS NATURALES QUE AYUDAN:

La vitamina C y la vitamina E tomadas conjuntamente ha mostrado ser beneficiosas cuando se añaden al tratamiento médico estándar. Se recomienda tenerlo controlado con su medico oftalmologo ya que se desconocen las causas de la disfunción.

Los investigadores hipotetizaron que los radicales libres (un tipo de químicos dañinos que existen de manera natural) juegan un papel en la lesión del ojo causada por la uveitis.

La vitamina C y la vitamina E son antioxidantes y tienden a neutralizar los radicales libres.

Otros antioxidantes, además de las vitamina E y C, han sido también recomendados para la uveitis aguda pero todavía no existe evidencia real que puedan ser de ayuda.

Estos antioxidantes incluyen:

Beta caroteno, arándanos, bioflavonoides cítricos, acido lipoico, luteina, selenio, vitamina A y las Proantocianidinas Oligoméricas (OPCs).

Los antioxidantes son siempre a menudo recomendados para la uveitis crónica (conjuntamente con el tratamiento convencional).

Un estudio examino los beneficios potenciales de un extracto antioxidante hecho de la hierba turmerico o cúrcuma y pareció mostrar experiencias beneficiosos. Sin embargo el estudio carecía el grupo placebo .

Otros tratamientos naturales que se utilizan para tratar la uveitis pero basados en pura especulación son:

Aceite de linaza

Complejos de vitamina B (vitaminas B1, B2, B3, B6, y B12, acido pantoténico o vitamina

B5, biotina, folato, inositol y colina.

Extracto de hojas de olivo

Trébol rojo

Zinc