Los niños, al igual que los adultos, también están expuestos al estrés y a sobreexcitarse en su día a día, por lo que es importante tener recursos para poder tranquilizar y relajar a los niños más propensos a la hiperactividad.

El día a día de los niños actualmente no es igual que el día a día de cuando nosotros éramos pequeños.

Nuestros hijos van muchas horas al colegio y después de eso todavía tienen que enfrentarse a las actividades extraescolares, los deberes, las agendas imposibles a veces de sus padres, actos sociales, festividades…

En nuestra sociedad, además, cada vez es más alto el índice de divorcios y padres separados, por lo que no solo deben lidiar con su día a día, sino conciliar la tensión emocional de verse divididos entre dos vidas diferentes con cada uno de sus progenitores.

Todas estos motivos pueden convertirse en causa de estrés para los niños o de problemas a la hora de relajarse o de dormir.

Sumemos además los momentos puntuales del año en los que a su rutina habitual se suman los exámenes o las competiciones de sus actividades extraescolares o la Navidad, donde prácticamente a diario hay algún acto social o visita que realizar, aprovechando que están de vacaciones.

Para favorecer que todo este estrés no derive en problemas de salud vamos a introducir en su dieta elementos que, además, les ayuden a relajarse.

Por ejemplo el plátano. No sólo está delicioso sino que es una fuente imprescindible de potasio, que nos ayuda a equilibrar el agua del cuerpo, a contrarrestar el socio favorecer la eliminación de líquido de nuestro cuerpo y a regenerar la salud de nuestro corazón y nuestros músculos.

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El plátano también es una fuente extraordinaria de triptófano, un compuesto que activa la hormona de la relajación, y de magnesio, un mineral tan esencial como el calcio en la infancia y cuyo déficit provoca nerviosismo.

La forma más fácil de que coman plátano todos los días es incluyendo diferentes recetas que resulten atractivas y deliciosas como el batido de plátano o un banana split.

Para hacer un batido de plátano sólo tienes que combinarlo con yogur o leche en la batidora y añadirle otros ingredientes para hacerlo más variado y atractivo.

Por ejemplo, si mezclas 2 plátanos congelados con 100 gr. de fresas, 100 gr. de helado de vainilla y 250 ml. de leche tendrás un batido de fresas y plátano espectacular. O mezcla un plátano con 50 gr. de almendras sin sal, 300 ml. de leche, 25 gr. de miel y un poco de hielo (unos 100 gr.) y obtendrás un batido dulce, sabroso y lleno de propiedades.

Para hacer un banana split solo necesitas un plátano cortado a lo largo (puedes poner 2 si son 2 niños), una bola de helado de fresa, una bola de helado de vainilla y una bola de helado de chocolate. Añádele nata montada y algún sirope o salsa (de fresa, chocolate o caramelo, o incluso las tres, al gusto). Ponle por encima unas nueces o almendras picadas y, si quieres, cerezas, fresas o cualquier otro fruto rojo para decorar.

Las semillas de lino también evitan el nerviosismo y ayudan a la concentración. Puedes añadir una cucharadita de semillas de lino a su dieta y podrás aportar la cantidad recomendada de ácidos Omega 3, cuando las dietas infantiles no están incluyendo todo el pescado que deberían.

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El trigo sarraceno es rico en calcio y fósforo, esenciales para el funcionamiento del cerebro. También es rico en triptófano y vitamina B, que están especialmente indicados para los niños con problemas de estrés o para conciliar el sueño. Puedes utilizar la harina de trigo sarraceno como sustituto de tu harina normal en los rebozados o en la elaboración de postres y pasteles. De esta forma evitas el abuso de harinas refinadas, que es tan perjudicial para la salud y le das un plus de tranquilidad a tu hijo.

Además, antes de dormir, está el remedio de la leche caliente de toda la vida. Si le añades una gachas de avena y una cucharadita de miel les será más fácil quedarse dormidos.

Si tu hijo es de los que se despiertan con facilidad por la noche puede ser debido a digestiones pesadas. Intenta que las cenas sean ligeras y favorezcan la relajación incluyendo alimentos como pasta, arroz, patatas hervidas o al horno, calabaza y berenjena.

Un paso importante justo antes de irse a dormir es dedicar unos minutos a reducir la velocidad del día a día para que la transición al sueño sea más sencilla.

Si nuestro hijo es pequeño lo mas recomendable es leerle un cuento justo antes de dormir.

Los beneficios de esto son innumerables.

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Por un lado, al tener toda nuestra atención para la lectura del cuento, el niño se siente querido y valorado y aumenta su sensación de tranquilidad. Se genera entre el adulto y el niño una intimidad que fortalece el vínculo afectivo y se crean rutinas de descanso que preparan la mente del pequeño para el sueño.

La cadencia de las palabras y los dibujos estáticos, en contraposición de los dibujos animados de la televisión o las tablets, también fuerzan el cerebro del niño a disminuir su velocidad y concentrarse únicamente en lo que está haciendo en ese momento, a un ritmo más lento, deshaciéndose de nervios y evitando otro tipo de pensamientos que puedan mantener activo su cerebro.

Si los niños son más mayores tal vez sería un buen momento para iniciarlos en la meditación o promover lecturas que les ayuden a entender su mundo y el cambio hacia la edad adulta que están experimentando.

Incluso fomentar el llevar un diario en el que puedan reflejar todas sus experiencias.

Lo importante es que el ritmo de su cerebro descienda para poder concentrarse en algo tangible y estático, como un libro o la escritura, algo que deben hacer estando quietos y tranquilos, bajando las revoluciones de su actividad hasta un ritmo más acorde con el sueño.

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