la leche es tu enemiga
la leche es tu enemiga

Actualmente hay muchas razones por las que cada vez se toma menos leche de vaca y más leche de soja. Y es que entre las intolerancias a la lactosa y la alergia a la leche las cosas se complican en el día a día. Incluso tomarse un café es complicado cuando la leche es tu enemiga.

Para empezar es importante entender cuál es la diferencia entre las dos cosas.

La intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de leche son dos trastornos distintos pero a menudo tienden a confundirse. La alergia a las proteínas de la leche es una enfermedad caracterizada por una respuesta exagerada del sistema inmunitario (defensas) a las proteínas de la leche, principalmente a la betalactoglobulina y caseína, la primera no se encuentra en la leche materna. Mientras que la intolerancia a la lactosa aparece cuando no se puede digerir adecuadamente la lactosa por déficit de lactasa.

Es importante destacar que ni la intolerancia a la lactosa ni la alergia a las proteínas de la leche de vaca predisponen a enfermedades malignas.

En cuanto a la alergia el recomendable remedio es dejar de tomar ese alimento. Con esta alergia y con cualquiera. Pero también existen una serie de plantas cuyos preparados pueden ayudar a disminuir las reacciones adversas que produce el organismo al ponerse en contacto con un alimento.

Son plantas que presentan propiedades antiinflamatorias y antihistamínicas. Entre todas ellas tenemos las siguientes:

  • Consuelda: Tiene propiedades antihistamínicas. Puedes hacer una maceración durante ocho horas con la decocción al 10% de raíz seca de esta planta. Tómate un par de tazas al día.
  • Hisopo: La infusión de un par de cucharadas de flores secas por un litro de agua te ayudará con tu alergia. Debes beber 3 tazas diarias.
  • El vinagre de manzana resulta a veces eficaz para la intolerancia a ciertos alimentos. Toma un par de cucharadas en un vaso de agua endulzado con miel.
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También existen algunos tratamientos caseros muy simples:

  • Miel: Algunas personas recomiendan el uso de la miel para el tratamiento de las alergias estacionales. Es conocido también para ayudar a lidiar con una alergia a la leche, reduciendo el grado de reacción. Es recomendable tomar una cucharada cada mañana con el estómago vacío.
  • Jengibre: El jengibre es conocido para curar muchas enfermedades y es eficaz incluso en casos de reacción alérgica extrema. Ayuda a lograr la tolerancia a alérgenos específicos mediante la reducción de los niveles excesivos de anti-histamina en el cuerpo.
  • Zumo de zanahoria: Algunos médicos recomiendan el consumo de jugo de zanahoria para frenar la reacción alérgica en combinación con remolacha, pepino y granada. Todos estos son una rica fuente de hierro y, al mismo tiempo, reducir la reacción alérgica desagradable a ciertos alimentos.

La intolerancia a la lactosa significa que la leche te sienta mal.

La leche contiene un azúcar llamado lactosa. Para digerirla, el organismo necesita producir una enzima llamada lactasa, pero algunas veces no produce lo suficiente de esta enzima. Por lo tanto, no puede digerir bien la lactosa y esto resulta en los molestos síntomas de la intolerancia a la lactosa.

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El que la persona desarrolle síntomas parece estar ligado a la cantidad de bacterias beneficiosas, llamadas bacterias ácido lácticas, que estén presentes en los intestinos. Las bacterias de ácido láctico ayudan a digerir la lactosa por lo que las personas con mayor cantidad de estas bacterias no sufren de intolerancia a la leche.

Al menos que la intolerancia a la lactosa sea severa, hay ciertos productos lácteos que se pueden consumir. Por ejemplo, ciertos quesos son bajos en lactosa como el queso Cheddar, el queso procesado, el queso suizo y el azul.

Según el doctor Armand Littman, un experto en intolerancia a la lactosa de la Universidad de Chicago, la mayoría de las personas que padecen de esta condición pueden ingerir productos lácteos mientras no se excedan de 10 a 12 gramos de lactosa al día, aproximadamente la cantidad que hay en un vaso de leche.

A continuación vemos algunos productos y su contenido en lactosa:

  • 2 untadas de mantequilla contiene 0.1 g
  • 30 gramos de queso Cheddar contiene 0.4 – 0.6 g
  • 30 gramos de queso procesado contiene 0.5 g
  • 30 gramos de queso crema contiene 0.8 g
  • 1 taza de requesón contiene 5 – 8 g
  • 1 taza de helado de vainilla contiene 9 g
  • 1 taza de leche con chocolate contiene 10 – 12 g
  • 1 taza de leche entera contiene 11 g
  • 1 taza de leche descremada contiene 12 – 14 g
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Si la persona es demasiado sensible a la lactosa, 3 gramos será suficiente para provocar los síntomas.

El yogur que contiene bacterias vivas activas se cree que recomendablea la digestión de la lactosa por la misma razón que los probióticos.

Cuando se consume el yogur, los ácidos biliares rompen la pared celular de las bacterias del yogur. Esto libera la enzima beta-galactosidasa (relacionada con la enzima lactasa) en los intestinos, donde se puede regenerar la digestión de la lactosa. Aunque el yogur es un producto lácteo, muchas personas con intolerancia a la lactosa no experimentan síntomas después de comer yogur, incluso el tipo de yogur que no contiene bacterias vivas activas.

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