LA MEMORIA DE TU CUERPO

2
21
la memoria de tu cuerpo
la memoria de tu cuerpo

Ya lo sabías. Tu cuerpo guarda un registro de todo aquello que has vivido y lo refleja en tu salud, tu aspecto, tus movimientos, en cómo te relacionas con tu medio. Pero ahora la memoria de tu cuerpo ha sido grabada, registrada y demostrada de forma científica.

En Niza, los laboratorios Accenture Technology crearon recientemente una máquina capaz de leer el futuro. Pero es un futuro que contiene por entero el pasado. Una pantalla plana de televisión enchufada a un equipo de cámaras y a un ordenador devuelve la imagen de uno mismo en un plazo de cinco años. No admite clemencia. Según cuáles sean los hábitos del usuario, más o menos amable será la imagen virtual de la pantalla. Esta suerte de Gran Hermano que pertenece al programa Emotional Intelligence de estos laboratorios cachea los movimientos del individuo mediante una red de cámaras que se reparten por toda la casa. En la máquina quedan grabados el número de veces que abre la nevera, el tiempo que pasa viendo la televisión o el que ha pasado en su bicicleta estática. Y el programa informático reconoce los distintos patrones de comportamiento.

Los creadores de esta máquina confían, sobre todo, en el poder persuasivo que podría tener esta tecnología y, especialmente, para aquellas personas que por sus hábitos son firmes candidatos a formar parte de ese colosal colectivo de más de mil millones de personas, que según un estudio dirigido por el científico Jian He, del Departamento de Epidemiología en la Universidad Tulane de Nueva Orleans, en el año 2025 padecerán hipertensión. El invento ratifica, una vez más, que, más allá de los 40 millones de células nerviosas responsables de gestionar en el hipocampo la información que procede de los sentidos, todo cuanto acontece en la vida de un ser humano desde su concepción hasta la muerte se va transmitiendo al resto de las células y queda archivado en la memoria orgánica para siempre. Al parecer, la memoria del cuerpo es calmosa, pero implacable. Día a día retiene las agresiones que sufre, como la mala alimentación o el desgaste causado por las hormonas del estrés, pero también los estímulos positivos.

Tambien te interesa:  ACEITES ESENCIALES

Un tercer cerebro, aparte del que tenemos sobre los hombros y el que habita en el apararo digestivo, registra la manera en que azotamos o mimamos los órganos y tejidos vitales. Y entre las memorias de cada uno de ellos existe una íntima relación que los científicos empiezan a desenmascarar. Ya en los años 70, el psicólogo Robert Ader empezó a estudiar e investigar las relaciones entre la mente, las emociones y el cuerpo, creando así la llamada psiconeuroinmunología, una ciencia que vincula los sistemas inmunológico y nervioso, de manera que las emociones negativas, como la ira, la ansiedad y el estrés, repercuten en la salud, acelerando el desarrollo de ciertas enfermedades -úlcera de estómago, cardiopatías, etc…- y volviendo más vulnerables nuestras defensas. La ansiedad y los trastornos emocionales facilitan la aparición de enfermedades infecciosas, como resfriados y herpes, debido a que el sistema inmunológico se debilita. Y cuando esto sucede, los cuerpos tienen mayor dificultad para hacer frente a los agentes cancerígenos. Existen estudios que demuestran que los matrimonios que llevan más de tres meses con peleas y conflictos diarios son más propensos a desarrollar una infección del aparato respiratorio. El cardiólogo Ilan Wittstein, de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, publicó recientemente sus conclusiones acerca de los males del corazón en New England Journal of Medicine. Una emoción fuerte puede causar un daño irreparable en una persona que jamás ha sufrido dolencia cardíaca alguna. Por ejemplo, el llamado mal de amores, la presión psicológica mantenida o un sobresalto emocional disparan los niveles sanguíneos del neuropéptido Y, de la adrenalina y otras hormonas del estrés. Como si se tratara de malos recuerdos, el efecto pernicioso de estas moléculas se acumula en el músculo cardíaco y acaba partiendo literalmente el corazón de los afectados, según el doctor Wittstein.

Tambien te interesa:  Siete personas legendarias y longevas registradas en la historia

En este interesante estudio también puede leerse que el mayor riesgo corresponde a las mujeres, sobre todo de mediana y tercera edades. Con este peso científico, la idea popular de morir de amor deja de ser un recurso exclusivamente poético. ¿Y quién no ha padecido alguna vez la aparición repentina de un herpes después de una discusión acalorada o de un disgusto importante? El virus que lo causa se aprovecha vilmente de un conflicto entre la memoria neurológica y la corporal. En los momentos de mayor tensión emocional, como un examen o un fuerte disgusto, el agente viral se reactiva en forma de llagas en los labios. Igual de oportunista es el herpes genital, un hermano del anterior que aparece sin avisar en las partes íntimas. En estos casos, el cuerpo se ha olvidado de la presencia del intruso y sus defensas han sido descuidadas a causa del estrés neuronal.

Pero la memoria orgánica no sólo se ve influenciada por lo que sucede en nuestra intimidad neuronal, sino que es modificada por inputs provenientes del mundo exterior. Sin ir más lejos, los contaminantes ambientales se fijan como recuerdos indeseables en el interior de las células, hasta el extremo de lesionarlas y causar su muerte. De este modo, un simple análisis de sangre permite reconstruir parte de nuestro pasado. La prueba: se han encontrado 41 sustancias nocivas en 39 miembros del Parlamento europeo, que eran originarios de 17 países. En mayo de 2004, los parlamentarios se sometieron voluntariamente a un análisis de sangre promovido por el estudio DetoX de la organización ecologista WWF para la detección de 101 productos químicos, como pesticidas organoclorados, PCB y f-talatos. Ninguno de ellos tenía constancia de haber estado en contacto directo con estos venenos, pero sin embargo ahí estaban en su sangre.

Tambien te interesa:  AUMENTAR LA PRODUCCIÓN DE LECHE MATERNA

Igual que la estrella de mar que se parte en dos y ambas mitades vuelven a desarrollar la que les falta, el ser humano da extraordinarios ejemplos de autorreparación: cicatrices que se borran, huesos que se sueldan… Del mismo modo, se borran las heridas del alma. Cuando no ocurre así, mente y cuerpo entran en conflicto: el dolor psicológico comienza a plasmarse en forma de dolor físico o enfermedad. De hecho, “un porcentaje muy amplio de personas acude a las consultas médicas aquejadas de trastornos, alergias y enfermedades que tienen un origen psicosomático”, advierte la psicóloga Margarita García Marqués, directora del centro de terapias alternativas Hara, en Madrid. Una de las somatizaciones más comunes sucede con la alergia. “Muchas personas proyectan en los alergenos o sustancias que la producen aspectos ocultos de la personalidad y carencias afectivas sin resolver”, explica el doctor Pérez León, quien advierte que el 80 por 100 de las enfermedades de la piel tienen un origen psicosomático. Según él, una buena parte de las reacciones cutáneas, como sudor excesivo, palidez, rojeces, urticaria o prurito, delatan un pasado del paciente repleto de ansiedades, miedos y angustias. Es por eso por lo que tan a menudo los dermatólogos asocian la urticaria con la depresión. Esta lesión cutánea sería una exteriorización emocional. Igualmente pasa con la psoriasis y la alopecia. Éstos y otros trastornos se repiten con frecuencia en adultos que sufrieron carencias afectivas.

Así que, ya sabes. Quiérete, cuídate, repárate, disfruta.

Tu cuerpo, que ha aprendido el dolor, también puede curarse y aprender el placer.

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here