PLACER CON ACEITE DE ALMENDRAS

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placer con aceite de almendras
placer con aceite de almendras

¿Has oído eso de “porque yo lo valgo”? Pues por supuesto que lo valemos. Nos merecemos que nos mimen y nos cuiden y tener nuestro ratito de placer y relajación. Y si unimos al placer del masaje el placer con aceite con almendras tenemos todos los boletos para una tarde perfecta.

Lo bueno de utilizar aceite de almendras es que, además de ser muy suave el aceite de almendras posee propiedades antiinflamatorias. Como emoliente, también se absorbe sobre la piel con facilidad, al refrescar e hidratar los tejidos sin obstruir los poros. Estas características se combinan para hacer del aceite de almendras un producto efectivo para los masajes, utilizado para el alivio de la piel seca, la picazón, el dolor muscular y la inflamación, en especial cuando surgen a partir de afecciones de la piel tales como psoriasis, dermatitis o eczemas.

Antes de nada es importante tener claras las nociones básicas de un buen masaje.

Lo importante aquí no es el masaje en sí, sino la situación de relajación que creamos alrededor del masaje. Por ello es importante que el entorno sea tranquilo, agradable, sin distracciones. Sería ideal utilizar iluminación suave y música muy relajante. Mejor que sea instrumental, puesto que la voz podría distraer, aunque esto es a gusto de cada uno.

Situar todo lo que podamos necesitar a mano: toallas, servilletas, cremas, aceite. Sería genial dejar el teléfono desconectado. Si no podemos hacer una desconexión total, mejor que los móviles y el teléfono de casa estén cerca, para no tener que ir muy lejos si nos interrumpe una llamada. Mantener una temperatura agradable en la habitación, teniendo en cuenta que la persona que recibe el masaje puede tener mayor sensación de frío que quien lo da.

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Para el masaje necesitaremos elementos como toallas para tapar las zonas que no estemos masajeando y evitar la sensación frío, servilletas para limpiar exceso de crema o aceite y, según nuestra preferencia, la crema o el aceite para masaje. La crema puede ser cualquiera tipo hidratante (body milk). Tiene la ventaja de que es fácil de dosificar, no mancha demasiado y se absorbe por la piel con facilidad. El aceite es cómodo para dar masajes porque se absorbe más lentamente, con lo cual puedes utilizar muy poco para abarcar una zona muy amplia. No obstante es más resbaladizo, mancha más y es más fácil pasarse de cantidad y aplicar demasiado, con lo que las manos poco iniciadas deslizarán en exceso y no podrán realizar bien las maniobras. Mi consejo es empezar utilizando crema y dejar el aceite para más adelante, cuando ya se tenga más práctica (aunque cada cual puede emplear lo que más le convenga).

Nos centraremos en la región cervical y hombros, donde con mayor frecuencia aparecen sobrecargas debido al cansancio diario. Para un masaje en casa, aunque existirá la tentación de hacerlo tumbado, recomiendo que se haga sentado. Tumbado va a ser agradable para quien reciba el masaje (si usa cojines para lograr una postura cómoda para tumbarse). Es más fácil desconectar y evadirse, pero va a ser una posición incómoda para el masajista, que después terminará siendo el que necesite un masaje. Creo que es mejor empezar haciendo el masaje sentado frente a una mesa. La silla debe ser cómoda y fija (nada de ruedas), con respaldo bajo para permitir que el masajista acceda a la espalda y cuello. Utilizar almohadas, cojines y lo que sea necesario para lograr una posición agradable. Quien recibe el masaje debe probar la postura unos minutos para asegurarse de que es realmente cómoda. Hay posturas que parecen cómodas pero que cansan a los pocos minutos. Hay que evitar que esto pase.

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Explicar la técnica es complicado. Hay quien tiene más habilidad de forma natural, y hay quien es algo más torpe. La práctica es lo que da la maestría, así que no hay más que ponerse manos a la obra e ir practicando. Aquí una serie de consejos:

  • Hay quien tiene tendencia a usar sólo la punta de los dedos, lo cual es agotador y poco agradable. Utilizar la mano entera para aplicar las maniobras.
  • Ayudarse del movimiento del cuerpo para dirigir las maniobras. Utilizando sólo la musculatura de las manos y brazos es agotador, hay que aprender a repartir el esfuerzo y ayudarse del impulso del cuerpo y de las piernas. Es otra de las cosas que se aprende con la práctica.
  • Practicar las maniobras básicas sin miedo: roce superficial, profundo, amasamiento (ver vídeo). Realizarlas de forma suave. El propio contacto es agradable y relajante, no hay necesidad de aplicar mucha fuerza. Poco a poco aumentar intensidad, siempre preguntando a la persona si resulta agradable, si le parece demasiado intenso o suave, qué maniobras resultan más agradables…
  • Mantener el contacto físico: una vez que empieza el masaje siempre tiene que haber una mano en contacto con quien recibe el masaje. Si separamos las dos manos, se rompe la secuencia. Quien recibe el masaje puede pensar que ha terminado y salir del estado de relajación, por ello siempre hay que mantener el contacto.
  • Evitar relieves óseos y articulaciones (omóplato, columna vertebral…). Maniobras muy superficiales por esas zonas.
  • Las maniobras lentas y profundas son más relajantes, no obstante, preguntar continuamente a quien recibe el masaje hasta encontrar el ritmo más conveniente.
  • Ante la duda: no forzar, pero tampoco quedarse cortos. Todos hemos puesto crema a alguien en la playa, sin ser expertos ni tener consecuendias desagradables. Hay que ir con precaución, no con miedo. Maniobras muy superficiales pero continuas, lentas, en un ambiente tranquilo van a conseguir el objetivo de que la persona desconecte.
  • Duración: a gusto del consumidor, pero con 5-10 minutos bien hechos se puede conseguir desconectar del cansancio del día.
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Terminar la secuencia de masaje con maniobras cada vez más superficiales, rápidas y generales. Quien ha recibido el masaje debe permanecer todavía un tiempo inmóvil, para, poco a poco, empezar a levantarse con suavidad. Una ducha es un complemento ideal para culminar la relajación, aunque tal vez hay quien prefiera primero la ducha y luego el masaje. Que cada cual elija lo que le resulte más agradable.

 

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